jun 262014
 

A lo largo del año, y cada vez más por la proliferación exagerada de las redes sociales, se realizan en el mundo innumerables concursos de todo tipo. Relatos de terror, fotos de tus vacaciones, vídeos haciendo una coreografía, cortos, carteles, logos… ¡INFINITAS COSAS!

Muchos de estos concursos tienen en común que es “el público” quien decide quién gana o, en algunos casos, quién pasa a la fase final.

La práctica totalidad de estos concursos, independientemente de la temática, se venden como “el mejor esto”, “la mejor aquello” y cosas similares. Sin embargo, la realidad es que se tratan, simplemente, de concursos de popularidad. El que convenza a más gente para que se registre en un sitio y le vote, gana.

Da igual quién sea el mejor, lo único importante es quién consiga “comprar” más votos, ya sea prometiendo cosas, intercambiando favores, aprovechándose de amigos y conocidos… Al final nunca ganará quien realmente lo merezca, sino el que haya sido más plasta o el que tenga más amigos.

Por eso, no me pidas que te vote. Me da igual si es un concurso de Facebook, un pique de Instagram, los premios del 20 Minutos o lo que sea. No me pidas que te vote. Porque si todos los votos de un concurso son de gente que vota por compromiso, por hacerle un favor a un colega, el resultado del concurso es totalmente injusto. Al darte el voto a ti, puedo estar perjudicando a otra persona que haya presentado un trabajo mejor.

Así que si me pides que te vote, me obligarás a decirte que no y quedaré como una persona antipática, cuando en realidad eres tú quien no juega limpio y quiere ganar usando artimañas.

jun 212014
 

Hace unos días me suscribí a like-o-matic, un servicio que cada mes selecciona 10 de las fotos que has subido a Instagram, las 10 con más likes, y te las manda a casa. Te da la opción de supervisar la selección por si quieres cambiar alguna foto, y también puedes dejar que haga su magia sin interferencias y ver qué te llega al buzón.

Pues bien, a mí me ha llegado hoy esto:

DSC_0472

Un sobre de cartón muy apañado, cerrado con cordel, lo que le da un cierto aire vintage, ¿no os parece? Y aquí os muestro lo que venía dentro:

Abierto

Un fajo con las 10 fotos de este mes y una etiqueta como las de antes con la marca de like-o-matic y un simpático búho.

Como veis, el packaging está muy cuidado, pero al final lo que nos interesa es como han quedado las fotos. Así que sin más dilación, os muestro como se ven las fotos:

Las fotos

Debo decir que están mejor de lo que esperaba. Me esperaba que la nitidez fuera buena, pero no sé si es por el papel o qué, que quedan perfectas. No es como las fotos de toda la vida, que el papel es fino y se dobla con nada, y que rozas un poco con el dedo y queda la marca, no. El papel es como más grueso, no sé cómo describirlo, es como si fuera papel “fuerte”, como el papel de las tarjetas de visita pero sin parecer tosco, está muy bien.

Si estáis metidos en Instagram y os haría ilusión ver vuestras fotos en papel, os animo a que lo probéis. Eso sí, ahora me queda la decisión más complicada: ¿qué tipo de marco compro? ;)

may 162014
 

Tras oír muchos comentarios favorables a esta película, que se ha convertido en la película española más taquillera de la historia, por fin he podido ver Ocho apellidos vascos.

Sin hacer ningún spoiler os puedo decir lo que podéis ver en cualquier sinopsis o en el propio trailer: que va de tópicos sobre andaluces y vascos.

Por algún motivo que escapa a mi entendimiento, la actriz que interpreta el personaje de chica vasca es madrileña, por lo que el acento forzado que pone es bastante lamentable. Aparte de eso, que podríamos considerar un mal menor, debo decir que la película me ha parecido mala, pero mala, mala, mala de verdad.

De la trama no esperaba mucho porque ya sabía que sería una historieta tonta para pasar el rato, pero por todas las loanzas que había oído, pensaba que al menos habría escenas graciosas, algún diálogo que hiciera reír, ni que sea un poco. Después de todo, es una comedia, y las comedias se supone que hacen reír, ¿no?

Pues no, Ocho apellidos vascos no tiene ni un solo momento gracioso. Es todo de vergüenza ajena, chistes sin gracia, situaciones dignas de Aída o La que se avecina, y unos actores protagonistas que, sinceramente, tienen muy poquita gracia. Yo me esperaba algo tipo El Pagafantas, que es una comedia cutre con la que te ríes, pero nada, mi gozo en un pozo. Ocho apellidos vascos es una película cutre sin más, es del género “comedia que no hace reír”.

Sin embargo, a la mayoría de la gente parece haberle gustado, así que probablemente no sea culpa de la peli, será que no entiendo este tipo de humor.