may 232013
 

Como sabéis, desde hace tiempo estoy suscrito a Filmin. Concretamente, me suscribí por un año completo por 110 € (impuestos incluidos) y eso me da derecho a disfrutar de todo el catálogo general de Filmin y de 3 películas o series premier al mes. Además, como gesto, al suscribir el pack anual me regalaron dos camisetas.

Es una oferta que en su día me pareció adecuada, la contraté y nada que decir. Sin embargo, recientemente Filmin ha lanzado una nueva tarifa con opciones mucho más interesantes. Ahora, la suscripción mensual normal sale por 8 €, por 5,83 € al mes si compras el abono anual. Esta nueva tarifa no incluye elementos premier, así que no es como la que tengo contratada, pero a mí me resulta mucho más atractiva y será la opción que elija cuando me toque renovar… en noviembre.

Así pues, aquí tenemos mi primer pinchazo con las suscripciones. Me suscribí por un coste de 9,11 € al mes a un servicio que ahora cuesta 5,83 €. Cierto es que la diferencia de precio sirve para cubrir 3 elementos premier al mes, pero en mi caso, suele sobrarme algún vale premier todos los meses, así que no sé si me sale muy a cuenta. Veamos ahora el segundo caso.

El año pasado registré una cuenta Pro en Flickr por 44,95 $ que caducará en junio de 2014. Esta cuenta servía, básicamente, para poder subir más de 200 fotos a Flickr y poder crear los álbumes y colecciones que quisiera. Ahora, Flickr ha cambiado su política y, desde hace unos días, ya no existen cuentas Pro, ahora ya no se aplica el límite de 200 fotos. Con la suscripción Pro que tengo pagada, todo lo que gano es que Flickr no me muestra publicidad cuando consulto su web, un servicio por el que no pagaría ni 44,95 $ ni nada, así que me siento engañado.

Ahora solo queda que Spotify decida sacar una nueva tarifa de 1 € al mes :P

may 092013
 

Hoy os quiero hablar de poder de la mente, de todo lo que somos capaces de hacer si nos lo proponemos, de que querer es poder y todas esas cosas de pensamiento positivo que se suelen decir cuando no se tiene nada que decir.

Como soy un maldito friki, no pretenderéis que mi enfoque sea el tradicional de toda la vida, eso no quedaría bien, así que en realidad os hablaré justo de lo contrario, de cómo nuestra propia mente es capaz de jodernos y volvernos idiotas. Para hacerlo, usaré un ejemplo personal, así que el método científico brillará por su ausencia en todo el post, es solo una reflexión para invitaros a pensar sobre el tema.

Antecedentes

Los que más o menos me conozcáis, sabréis que me gusta ver películas y series. De hecho, últimamente casi que disfruto más con las series. Me gusta ver series, descubrir series nuevas, hablar de las series que veo con otra gente que las vea, pronosticar lo que puede venir a continuación, opinar sobre ellas… En fin, que soy serieadicto.

Además, desde siempre, tengo interés por conocer otras culturas, otros países, otros idiomas, otros tiempos. Es algo que siempre me ha llamado la atención, igual precisamente por eso me aficioné a las novelas, a las películas y, ahora, a las series, para tener una muestra de otras culturas, algunas incluso totalmente inventadas. Me gustan porque te ayudan a comprender que lo que conoces es solo una parte del mundo, que hay mucho más por ahí que no has tenido oportunidad de conocer, que los valores con los que has crecido pueden estar muy bien, pero habrá quien tenga otros, y eso no hace que sea mejor ni peor, simplemente ha vivido otras circunstancias.

Por eso, cuando descubrí la serie Matalobos, totalmente por casualidad, pensé en darle una oportunidad a ver qué tal. Al final, me la tragué entera [that's what she said] y la verdad es que me encantó [that's what she said²]. Y aquí es donde empieza la reflexión de verdad.

Problema

Para los que no hayáis oido a hablar nunca de la serie, que imagino que seréis muchos, os tengo que decir que Matalobos es una serie de la TVG, la televisión pública autonómica de Galicia, y, como imaginaréis, la serie está hecha y se emite en gallego.

Yo no soy gallego, ni vivo en Galicia, ni he estado en esa bella tierra más que como visitante en alguna que otra ocasión, así que, como comprenderéis, mis conocimientos de gallego eran (y son) muy rudimentarios.

Por lo tanto, aquí mi mente se pone en guardia y me dice que adónde voy, que si me he vuelto loco, que cómo voy a ver una serie en un idioma que no domino, y sin subtitulos ni nada.

Solución

La mayoría de las personas, al verse ante este dilema, directamente pasarían de ver la serie por un argumento muy elemental y sencillo:

La serie está en un idioma que no conozco, así que es imposible que la entienda.

Yo, sin embargo, no me dejé vencer por el negativismo primitivo de la mente e hice el esfuerzo consciente de desoír sus consejos y mirar a ver qué pasaba, si realmente podía ver una serie en un idioma nuevo para mí o no. Y, atención sorpresa, la entendí.

Resulta que el gallego y el español tienen un grado de inteligibilidad mutua del 80 % o por ahí, que es muy alto, así que para un hablante de español no resulta muy complicado comprender una conversación en gallego. Si a eso le sumas que vas escuchando un diálogo tras otro, tu mente rápidamente cambia el chip y al cabo de unos minutos no eres consciente de que hablan un idioma que, en teoría, eres incapaz de procesar.

Conclusión

Por lo tanto, yo os animo a no cegaros con vuestros primeros impulsos. Parad un momento a reflexionar las cosas y ver si realmente son imposibles o tan solo un poco más complicadas.

No dejéis que vuestra mente os nuble el juicio.

may 062013
 

Hace poco ha terminado la primera temporada de The Following. Es una de esas series que mantienen el título original en su traducción en español. ¿Por qué? Ni la más remota idea, nunca he entendido los criterios que siguen las distribuidoras a la hora de traducir títulos.

Yo la empecé a ver porque varia gente que sigo en Twitter la recomendaba y decidí darle una oportunidad, y la verdad es que hice bien, porque la primera temporada ha estado muy bien, comparable con Dexter o Homeland.

No os voy a decir de qué trata porque considero que sería destriparos la serie. Si la habéis visto o estáis viendo, ya lo sabréis, y si no la habéis visto pero os llama, ya os la habrá destripado otra persona. Yo soy muy poco tolerante con los spoilers, así que no pienso decir ni mu de lo que pasa o deja de pasar.

Lo que sí diré es que Kevin Bacon (a.k.a, #panceta) me ha sorprendido como actor televisivo. En cine lo había visto en todo tipos de pelis, tanto buenas como malas, y en televisión debo reconocer que ha hecho un buen papel. Los otros personajes de la peli, sobre todo el malo maloso, también transmiten muy bien el tono del guión.

Esta serie es muy recomendable para aquellos a quien les gusten películas como Se7en o El club de la lucha, o series como El equipo A, Mentes criminales o Dexter.

 Posted by at 18:03:57
abr 102013
 

Imaginad una clase. Imaginad un profesor. Imaginad 30 alumnos. Imaginad que cada uno de esos alumnos tiene unos padres o tutores legales. Imaginad que los padres de uno de los alumnos quieren que su hijo sea educado de una manera determinada y no del mismo modo que estudian todos los otros niños en todos los colegios. Imaginad que los padres de los otros 29 niños no están de acuerdo con los padres del primer niño y quieren seguir el plan de estudios que siguen todos los otros colegios. Imaginad.

Ahora pensad. ¿Cuál es la solución más justa? ¿Darle la razón a los padres del niño “especial” y educar a su hijo de un modo distinto a todos los demás? ¿No hacer caso a los padres de ese alumno y seguir con el sistema que se utiliza en el resto de colegios? ¿Modificar el sistema para toda la clase de ese niño y que tanto él como todos sus compañeros estudien según el criterio de los padres de uno de ellos? ¿Modificar el sistema para que todos los colegios sigan el criterio de los padres de un único alumno?

En Cataluña han dado con la solución. Yo la llamo “democracia ponderada”, y consiste en someter a toda una clase a la voluntad de los padres de un único alumno. Tan solo que los padres de un alumno exijan que a su hijo se le den clases según su criterio particular, todos los alumnos del grupo de clase de ese niño deberán adaptarse a su voluntad y modificar el sistema de estudios para satisfacción de los padres que quieren un trato especial.

Lo llamo democracia porque son los padres de los alumnos los que tienen el poder de escoger qué deben aprender y cómo. Y digo que es ponderada porque hay opiniones que valen más de 30 veces más que otras. Si 29 personas votan A y 1 persona vota B, será B, porque la opinión B vale mucho más que la opinión A.

Es de esperar que pronto sea suficiente que los padres de un alumno lo soliciten para que se deje de estudiar álgebra.

abr 032013
 

Parece que fue ayer, y ya llevo un año en Instagram. Bueno, yo y todos los que nos bajamos y registramos en la aplicación el mismo día que salió para Android, tras meses de espera que parecían no tener fin.

Esta fue la primera foto que publiqué en mi cuenta de Instagram:

Mi tele, en la que no veo la tele.

Y, a esta, le han seguido 316 más.

Al principio, me tomé Instagram como “el tuiter de las fotos” y subía puramente fotos de momento. Después, fui acercándome al lado más “artístico” y a colgar fotos que me parecían más interesantes. Además, empecé a usar etiquetas y a irlas mirando, sobre todo a raíz de cuando hice el camino de Santiago, y con la tontería, me he ido integrando en la comunidad. Es gracioso porque Julia ya había vaticinado más o menos las fases por las que iba a pasar. Sin embargo, ya se sabe que nadie aprende en cabeza ajena y, sin darme cuenta, he ido siguiendo el camino que había predicho.

En este tiempo he aprendido que no hace falta sobrecargarlo todo con efectos ni ser el más original, basta con subir alguna foto que te guste e ir viendo si hay más gente a quien también le guste. También puedes ir mirando etiquetas de temas que te atraigan y así puedes encontrar otros usuarios que publiquen fotos que te gusten.

Como muestra, os dejo las fotos más populares que he subido a Instagram durante mi primer año.

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