abr 042014
 

Descripción precisa de cómo funcionan la mayoría de reuniones de trabajo entre proveedor y cliente, o incluso entre departamentos de una misma empresa, cuando las personas que toman las decisiones no tienen ni idea de lo que hablan:

Reconócelo, a ti también te ha pasado.

abr 032014
 

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Albert Einstein

La mente humana es prodigiosa. Es como un ordenador con una capacidad virtualmente infinita de almacenar información y, lo que es más importante, organizarla, relacionarla y estructurarla de multitud de maneras a la vez. Y todo de forma básicamente inconsciente.

Desde que nacemos, acumulamos grandes cantidades de información, y seguimos ampliando nuestros conocimientos hasta el día de nuestra muerte. A veces, por desgracia, sufrimos problemas de salud y procesos degenerativos que hacen que toda esa información se desbarajuste y que olvidemos cosas, o las recordemos mal, o seamos incapaces de relacionar unos conocimientos con otros. Pero mientras ese momento no llega, y esperemos que no llegue, podemos hacer auténticas maravillas con nuestras mentes.

Sin embargo, como ilustra la cita atribuida a Einstein con la que abría el post, es imposible llegar a saberlo todo. La idea de una persona que es capaz de albergar todo el conocimiento de la sociedad en la que vive dejó de considerarse factible hace siglos. Por eso, vivimos en una sociedad especializada en la que a nadie se le ocurriría tal cosa. Todos somos conscientes de que hay cosas que nunca sabremos, y no nos importa en absoluto.

A lo largo de nuestra vida tenemos que decidir qué queremos saber y qué no queremos saber. Yo, por ejemplo, he decidido que no quiero saber bioquímica molecular. Otra persona habrá decidido que no quiere saber italiano. Otro habrá decidido que no quiere saber nada de mecánica cuántica. Son cosas que vamos decidiendo, muchas veces sin pensarlo siquiera, porque necesitamos descartar cosas para centrarnos en lo que realmente queremos aprender.

Sin embargo, hay cosas que, en mi humilde opinión, no deberíamos decidir ignorar nunca. Una de ellas es la capacidad de razonar, la capacidad de analizar la información que estamos recibiendo, contrastarla con la que ya teníamos y valorarla en relación a ello. Encuentro triste que dos (o más) personas se pongan a debatir durante unas cuantas horas y, al final del debate, nadie haya sido capaz de cambiar su forma de ver el asunto debatido.

Esta claro que todos tenemos nuestras propias opiniones sobre multitud de temas, pero al menos deberíamos ser capaces de intentar ver la postura de aquellos que piensan distinto. Probablemente acabaremos decidiendo que no tienen razón y que lo que vale es lo que hemos aprendido a través de nuestra educación y experiencia, pero al menos durante unos instantes, viene bien hacer el ejercicio de cuestionárselo, solo por aceptar que tal vez haya personas que tengan una información que nosotros no tenemos y que, quizá, esa información se ajuste perfectamente con la que ya teníamos.

Si no somos capaces de hacer sitio a los conocimientos que no encajan con lo que hemos aprendido previamente, si siempre damos por bueno lo que creemos saber y nunca admitimos ni la posibilidad de dudar, difícilmente seremos capaces de aprender cosas nuevas. Claro que, por otro lado, quizá sea eso precisamente lo que queremos.

Tú eliges.

 Posted by at 17:13
mar 222014
 

1000 es un número bonito. Fue el último año del primer milenio después de Cristo, es una M en el sistema numérico romano (o eso me contaron) y es el valor aproximado en palabras de una imagen. Hablando de imágenes, ¿a que no sabéis por qué, de repente, hago un post sobre el número 1000? ¡Exacto! ¡Porque he llegado a 1000 seguidores en mi cuenta de Instagram! :D

Parece que fue ayer cuando Instagram sacó por fin la versión para Android de su popular aplicación y pude instalarla tras más de un año de espera. Pero no fue ayer, fue el 3 de abril de 2012. Mucho se creció entonces, pero pocos quedan ya para recordarlo. Recuerdo que [parte de] la comunidad iPhone estaba indignada porque ya no eran los únicos privilegiados con derecho a usar la plataforma. Muchos se reunieron en clanes exclusivos en los que no admitían a nadie que no usara un dispositivo decorado con una manzana. Otros partieron en busca de otras redes exclusivas solo para pijos gilipollas usuarios de iPhone.

Un mes más tarde, Facebook compró Instagram y, nuevamente, montones de usuarios llenaron sus muros de Facebook para hacernos saber que abandonaban la plataforma por miedo a perder su privacidad.

Sea como fuere, no todo el mundo abandonó el barco y, a día de hoy, aún quedan millones de usuarios subiendo fotos de pies, de gatitos, de comida y de un montón de otras cosas que no se suelen decir porque se rompería la gracia de los chistes sobre fotos de pies, gatitos y comida. Y de todos esos millones de usuarios, nada más y nada menos que un millar, 1000, han decidido seguirme para ver qué fotos subo.

Gracias a todos los que me seguís, a los que me habéis seguido alguna vez, a los que habéis pensado en seguirme, en los que no tenéis Instagram pero a veces miráis alguna de las fotos que subo y un poco a todos en general. En serio, ¡gracias! :)