dic 112010
 
AVISO: Este post es un análisis del posible significado de la obra El Señor de los Anillos. Si no has leído el libro ni visto las películas y pretendes hacerlo, quizá sea mejor que ignores este post.

One Ring to rule them all, One Ring to find them,
One Ring to bring them all and in the darkness bind them,
In the Land of Mordor where the Shadows lie.

¿Qué son los anillos de poder?

En la historia de Tolkien, los anillos de poder, forjados por seres de excepcional destreza, son herramientas que dotan a sus poseedores de capacidades increíbles.

Si bien cada anillo tiene sus particularidades, en general sirven para traer paz y prosperidad a sus poseedores y sus pueblos. Quien posea uno de estos anillos obtendrá aquello que le haga sentir feliz y vivirá en un estado parcial de irrealidad.

¿Qué es el Anillo Único?

El Anillo Único, aquél que rige todos los demás, es el más poderoso de todos y fue forjado por Sauron, quien representa todo lo que es malo en este mundo (odio, ira, envidia, traición…)

En el imaginario de Tolkien, se asocia lo malo también a los adelantos tecnológicos, que suponen abandonar un estado idílico de vida de solidaridad y armoní­a entre humanos y respecto a la naturaleza para adentrarnos en un mundo cada vez más desnaturalizado y competitivo en el que prima el egoísmo.

Una vez tenemos claro que son los anillos, pasamos a la cuestión principal del post:

¿Qué representa el anillo de poder?

El Anillo Único, forjado en secreto por Sauron, el malvado, es un anillo que, teóricamente, ofrece a su portador poderes infinitos, siempre y cuando sea capaz de controlarlo.

Básicamente, es un anillo que nos debe dar la capacidad de ser todopoderosos y obtener todo lo que anhelemos.

Sin embargo, la realidad es que nadie (ni siquiera su creador) es capaz de controlarlo, y todos sus portadores acaban sucumbiendo ante el Anillo, quedando esclavizados a él en mayor o menor grado, como si de una potente droga se tratara.

Cuando un individuo recibe el Anillo, lo primero que siente es una enorme sensación de felicidad que le acompañará durante un tiempo. Después, gradualmente, esta felicidad se va conviritendo en dependencia y en miedo a la pérdida. Al cabo de un tiempo, el Anillo ya no hace feliz al portador, sino todo lo contrario, pero el portador tiene una falsa sensación de ser el ser más feliz del mundo por el mero hecho de poseer el Anillo.

Al final, el destino siempre hace que el Anillo abandone a su portador, a veces provocando su muerte, a veces sumiéndole en un estado de incapacitación perpetua. En cualquier caso, una vez se ha perdido el Anillo nada vuelve a ser como antes, la felicidad original se acaba convirtiendo en desesperación, tristeza, apatía, depresión…

Se me ocurren varias cosas que podríamos asociar con este anillo, desde metáforas muy directas como la heroína, hasta otras más abstractas como el amor.

Sin embargo, después de mucho meditar, creo que lo que más encaja en este patrón es la ilusión.

La ilusión, capaz de hacernos sentir capaces de todo cuando tenemos una buena idea, capaz de hacernos dar lo mejor de nosotros mismos y de conseguir cosas que parecen imposibles cuando creemos en algo, capaz de ponernos en funcionamiento cuando parecía que no habían esperanzas.

La ilusión, capaz también de sumirnos en una profunda depresión cuando vemos que hemos dedicado tiempo y esfuerzos en algo que nunca funcionará, que hemos tomado la decisión equivocada, que hemos confiado ciegamente en alguien que nos ha defradaudado.

En cierto modo, la ilusión forma parte de la inocencia, de ese estado idílico en el que todo es bonito y simplemente funciona; y cuando traspasamos de la ilusión a la realidad, ese mundo real e insolidario en el que las cosas son difíciles e injustas, se produce un choque brutal que hace que perdamos la fe y nos derrumbemos.

Algunos no pueden superarlo, otros sí, pero en cualquier caso, cuando has perdido la ilusión una vez, nada vuelve a ser como antes, te vuelves más cauteloso y llegas a añorar la sencillez que todo parecía tener antes.

Lo único que nos queda es aprender a vivir sin anillos.

Sonando: Lothlorien

  One Response to “La metáfora de los anillos”

  1. No puedo pensar en vivir sin ilusión. Puedes perderla momentáneamente después de un duro revés, pero antes o después surge, especialmente si no te cierras en banda a que ello suceda. La ilusión tiene la ventaja de que la puedes aplicar a toda actividad que emprendas. Es el anillo que encaja en cualquier dedo. No la pierdas jamás.

    Por cierto, no suelo salir de casa sin “mis 3 anillos de poder”, jajaja, que es como llamo a los 3 anillos que tengo y que provienen de Chile (dos son un regalo, el otro lo compré yo) ;)

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