Del #15M al #20N

Un poco de memoria

El 15 de febrero de 2011, el Congreso de los Diputados de España aprobaba la conocida como Ley Sinde.

Poco tiempo después, un grupo de personas crearon la plataforma #NoLesVotes, que pretendía concienciar a la gente de lo que suponía la Ley Sinde y por qué no debían dar su voto a los partidos que la había aprobado (PP, PSOE y CIU).

A partir de ahí, se empezaron a montar protestas por distintos sitios de España, surgieron otras plataformas de indignados por motivos varios hasta que se aunaron todas en lo que pasó a llamarse (de forma espontánea y no premeditada) el #15M (15 de mayo de 2011).

¿Cuáles eran los objetivos del #15M?

El #15M, como entidad, jamás existió. Lo que sí existía (y sigue existiendo) son ciudadanos anónimos que están descontentos con temas concretos de la sociedad española.

De vez en cuando, al principio durante periodos más largos de tiempo, parte de estos ciudadanos se reunían, debatían, tomaban decisiones consensuadas.

Era un poco similar a los objetivos de V, que la gente reaccionara ante la apatía y que pensara por sí misma.

No se pidió el voto para ningún partido, no se pidió la abstención, no se pidió el voto en blanco, no se pidió ninguna opción política concreta, simplemente se pidió que se meditara qué hacer con el voto.

Los resultados

el 22 de mayo de 2011 se celebraron elecciones municipales en toda España y autonómicas en todas las comunidades autónomas excepto Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco.

Si bien es cierto que hubieron varios cambios de color político en ambas elecciones, hay que decir que el impacto del #15M se noto relativamente poco.

Conclusiones

Hay un amplio sector de la población que está descontento con el panorama político actual y, llegado el caso, no tiene pereza a la hora de salir de casa y protestar.

Esto es algo sano en democracia.

Sin embargo, esta misma gente, parece no tener muy claro como funcionan las instituciones de su país y no se dan cuenta que el cambio que piden requiere que vayan a votar a algún partido político distinto de los que dicen que no les representan.

A juzgar por declaraciones escuchadas en acampadas, leídas en medios de comunicación de voz de los propios indignados, recogidas en prensa, etc. da la impresión de que se pretenda que un ente abstracto resuelva los problemas por arte de magia.

Algunas asambleas han dedicado recursos a montar talleres de índoles diversas, como si fueran centros de ocio para jóvenes, pero no se han planteado propuestas sensatas y factibles a ningún problema concreto.

El acuerdo de mínimos al que se logró llegar (que alguien me corrija si me equivoco), costaba de estos 4 puntos:

  1. Reforma de la ley electoral (como la que proponen IU o UPyD)
  2. Más transparencia en las administraciones y más mano dura contra la corrupción
  3. Mayor independencia del sistema judicial respecto al gobierno
  4. Modificar la Constitución para permitir realizar referendos vinculantes ante temas de especial interés nacional

Yo pienso que son puntos sensatos, pero solo hay un modo de hacer que la política cambie, y consiste en no votar a los mismos partidos de siempre.

One comment

  1. Oscar

    Dificil esta la cosa, por que muchos ya casi no nos sentimos identificados con el movimiento por culpa de su falta de concretización… veremos que pasa

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