abr 042012
 

En octubre de 2010 tuvieron lugar dos sucesos independientes entre sí, pero relacionados para mí.

El primero es que me convertí en Androide. El segundo es que apareció una nueva aplicación para iPhone llamada Instagram que servía para subir fotos a una zona semiexclusiva a la que solo podían acceder los usuarios de iOS.

Cuando esta nueva aplicación empezó a popularizarse, empecé a esperar a que la sacaran también para Android, pero ese día parecía que no tenía que llegar nunca.

Ayer, por fin, 17 meses más tarde de los dos sucesos que os contaba al principio, por fin pude agregar Instagram a mi dispositivo Android y ya lo he empezado a trastear.

Además, me registré también en Statigram para poder acceder a las galerías desde cualquier ordenador conectado a Internet.

En general, mi sensación con Instagram es positiva. Permite hacer exactamente lo mismo que PicPlz, que es lo que venía utilizando, pero tiene una base de usuarios más amplia, al menos entre mis contactos.

Como aspecto negativo de la irrupción de Instagram en el mundo Android, cabe destacar el enojo que ha supuesto para una minoría de usuarios de iPhone que, al ver que ya no es “exclusivo”, ya no les mola.

Quiero aprovechar para decirle a estos usuarios que no tienen nada que temer, pueden seguir en su subconjunto exclusivo si no siguen a ningún Androide y les bloquean cuando les empiecen a seguir a ellos.

¡La decisión está en sus dedos!