¿A dónde van a parar las webs cuando mueren? ¿Simplemente desaparecen y caen en el amargo mar del olvido para siempre?
No, por supuesto que no. Del mismo modo que existe un cielo para los perritos, también hay un lugar donde van a parar los proyectos web cuando dejan de funcionar:
The Wayback Machine del Internet Archive.
Gracias a este ciberlimbo etéreo, cuando se caduque un dominio, cuando un webmaster frustrado deje de publicar su información, cuando simplemente un proyecto web llegue a su fin, habrá un lugar dónde poder ver lo que la humanidad ha dejado escapar.

A raíz de mi post de ayer, Scirius se siente interesado por Facebook. Iba a dejar un comentario explicando qué es Facebook (tal como yo lo veo), pero me salía muy largo y he preferido postificarlo.
Facebook es una red social, punto. Pero claro, redes sociales hay miles. Hay redes sociales de compartición de fotos, de vídeos, de música, de recetas, redes para encontrar trabajo, para encontrar piso, para encontrar pareja, para adoptar mascotas…, redes profesionales para buscar clientes, hacer contactos, compartir anécdotas… redes para hablar de cine, de música, de literatura, de videojuegos, de acupuntura, de arte floral chino… En fin, hay miles y miles de redes sociales dedicadas a los más variados temas, y [casi] todas diferentes entre sí.
Entonces, una vez más, ¿qué es Facebook?
Pues bien, agarra todas esas redes sociales que comentábamos, mételas en la minipimer, dale al turbo y a ver qué sale. Pues sale un sitio en el que, como toda red social, te podrás registrar y tener tu ficha de usuario.
Una vez eres usuario, puedes encontrar otros usuarios y relacionarte con ellos (hacerte amigo). La gracia de Facebook es que puedes decidir quién ve cada parte de tu perfil, como si quieres tener un perfil completamente abierto o completamente cerrado.
A parte de los amiguitos (que es gracioso porque con la mayoría de ellos ni siquiera hablarás en la vida), tienes cientos de aplicaciones que te permiten hacer lo mismo que harías con las otras redes sociales. De hecho, muchas otras redes sociales permiten integrar sus API en Facebook. Con lo cual, acabas teniendo un punto único de control sobre toda tu actividad social on line.
Ahora bien, ¿para qué puede querer alguien tener Facebook?
Básicamente, hay 3 motivos:
- Ver fotos de tu(s) jefe(s) de juerga y perderles todo el respeto
- Ver qué ha sido de tus antiguos compañeros de clase, si siguen vivos, tienen hijos, etc.
- Jugar a juegos online como los que venden para móviles y comparar tu puntuación con la de tus amigos
Para todo lo demás, MasterCard.