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El cierre de MegaUpload

Después de mucho meditarlo, considero que, en una escala del 1 al 10, siendo 1 “nada en absoluto” y 10 “más que cualquier otra cosa”, el cierre de MegaUpload me importa 3.

Y no voy a decir más na porque ya está todo dicho.

Nadie hablará con nosotros cuando hayamos muerto… o sí

Hace tiempo que una idea me ronda por la cabeza: ¿Qué pasará con las cuentas de todos los servicios que utilizo si muero un día de repente y no me ha dado tiempo a trazar un plan de contingencia?

Cuenta de Google, blog, Twitter, Facebook, Foursquare, Tuenti, WhatsApp, LinkedIn, Vimeo, Spotify, Flickr, Last.FM, Path, Miso, foros y servicios varios… ¿Cómo sabrán que he muerto? ¿Cómo sabrán en quién pueden confiar para eliminar o divulgar mis datos?

Supongo que lo que debo hacer es ir a una notaría, hacer un testamento y adjuntar un sobre con toooodos mis datos de acceso, pero eso es muy poco práctico, porque esos datos cambian a menudo y tendría que ir volviendo al notario cada vez.

También había pensando en dejar un documento con todas mis contraseñas. De hecho, hay programas pensados precisamente para esto, pero ¿qué pasa si ese archivo se malogra o llega a malas manos?

No tengo claro que hacer aún, y como además soy un procrastrinador nato, seguramente no llegue nunca a trazar el plan perfecto, así que si un día muero de repente, mis cuentas quedarán huérfanas hasta que uno o más usuarios maliciosos las juanqueen y empiecen a venderos Viagra.

Incógnito

Últimamente, sobre todo desde la popularización de las redes sociales, que supuso uno de los mayores booms tecnológicos y, por lo tanto, un aumento considerable de usuarios que accedían a Internet por primera vez, se ha empezado a valorar un poco la privacidad online.

En mi modesta opinión, creo que aún nos queda mucho trayecto para llegar a un nivel mínimamente aceptable de gestión de nuestra privacidad, pero todo tiene su proceso y ahora mismo estamos empezando ese camino.

En un intento de proteger la privacidad de los usuarios en ordenadores compartidos, los navegadores modernos ofrecen opciones de navegación de incógnito. Esta opción permite compartir ordenador sin compartir cuentas de ningún servicio online (correo electrónico, redes sociales, blogs, entornos laborales…) no solo con un grupo reducido de usuarios controlados, sino con cualquier visita esporádica que podamos tener.

La imagen anterior es una captura de pantalla del texto de aviso que aparece al abrir una ventana de incógnito en el navegador Google Chrome, en la que se explica en qué consiste concretamente dicha opción.

Lo que me gusta de este aviso es que, además de explicar el funcionamiento de forma sencilla para cualquier usuario, introduce también elementos pedagógicos para que los usuarios más noveles o con menos conocimiento técnico, vayan con cuidado con las aplicaciones gratuitas que se encuentran sin supervisión por Internet.

Me refiero al punto que avisa que hay que tener cuidado con:

Software malicioso que realiza un seguimiento de las teclas que pulsa el usuario a cambio de unos emoticones gratuitos.

En 2011, aproximadamente 20 años después de la primera oleada de internautas, aún hay un grupo amplio de usuarios que confían ciegamente en todo lo que ven en Internet, y ni siquiera sospechan que las aplicaciones creadas por completos desconocidos sin ningún tipo de control pueden tener alguna sorpresa escondida.

Por eso, aplaudo las campañas de concienciación, aunque sean tan timidas como esta.

La muerte de Spotify

Ayer estuve viendo los rumores por Twitter y hoy he visto finalmente la declaración oficial de Spotify:

Cualquier usuario Spotify Free o Open podrá escuchar gratis un máximo de 10 horas al mes música de nuestro catálogo. Esto es equivalente a 200 canciones o 20 álbumes.

¿10 horas al mes? ¡Yo escucho cerca de 10 horas al día!

Vale, pues hazte Premium, me diréis.

Hecho, llevo 4 mesos de Premium y estoy muy contento porque no tengo anuncios y porque lo puedo escuchar offline en el móvil y en el netbook. Pero el tema no es ese.

El tema es que, aparte de poder escuchar música variada durante horas sin publicidad, con Spotify es muy fácil pasarse canciones. Ya sea entre tus contactos de Spotify Social, ya sea en redes como Twitter o Facebook.

Por lo tanto, aunque al ser Premium pueda seguir escuchando música como hasta ahora, ya no podré compartir mis canciones favoritas con mis amigos, porque si no se hacen Premium, lo lógico es buscar alternativas como GrooveShark o similares y, por lo tanto, mis enlaces de Spotify no les servirán de nada.

Por eso, estoy pensando en dejar de pagar los 9,99 € mensuales del Premium y abandonar Spotify yo también.

Remember: los más chulos

La más chula de Móstoles, hace 2 años, esta chica ya es mayor de edad (un dato que aporto).

Pero eso no es na, una aficionada, esta chica lleva la L de Malote Novel, le quedan muchas lentejas que comer y mucho que aprender, a esa no la respetan ni na, el que de verdad sabe de la vida y es el más malote del barrio es…