Category: Manifesto

Lo que aprendí de mis padres

El post de hoy será más personal que friki, pero teniendo en cuenta que este blog siempre ha sido muy caótico y disperso, no creo que nadie se altere ;)

En las sagas de fantasia siempre suelen aparecer grandes linajes familiares que se remontan a tiempos inmemoriales (véase El Señor de los Anillos, Juego de tronos, Harry Potter…). Todas estas familias ancestrales tienen sus propios lemas y su propia escala de valores. Se trata de una serie de creencias/enseñanzas que transmiten de padres a hijos durante generaciones.

En mi caso, provengo de una familia humilde y tendría serios problemas para intentar hacer un árbol genealógico que se remontara varias generaciones atrás. Sin embargo, esto no quiere decir que no me hayan transmitido un legado vital.

Como considero que las lecciones que me han enseñado pueden ser válidas para todos y creo que el conocimiento humano está para compatirlo, a continuación os explico las 3 enseñanzas que me han transmitido durante todos estos años.

Continue reading

Taxi!

Estás en tu taxi, esperando que llegue algún cliente, cuando recibes una llamada para ir a buscar a un cliente a la estación de tren. Te pones en marcha y, cuando llegas…

- Buenos días, señora, ¿dónde le llevo?

- Yo le indico, de momento coja esa calle y siga recto.

- Muy bien, usted manda.

Al cabo de 10 minutos, te da la sensación de que tu cliente está haciendo un recorrido bastante extraño, dando rodeos innecesarios.

- ¿Seguro que sabe por dónde va, señora?

- Sí, sí, no se preocupe, siga recto y gire a la izquierda en el segundo semáforo.

- Muy bien, como diga.

Al cabo de un rato…

- ¡Pare! ¡Pare! Me bajo aquí.

- De acuerdo. Son 23,50.

- Perdone, pero no le pienso pagar por este viaje.

- ¿Cómo?

- Yo quería ir a mi hotel y ahora estoy más lejos que cuando me monté. Tendré que coger el metro para llegar.

- Perdone, señorita, pero usted fue la que me guió todo el rato…

- ¡Por que pensaba que sabía el camino! Pero ahora veo que estoy más lejos que antes y tengo que tomar un metro. Comprenda que no puedo pagar por un servicio que no ha sido satisfactorio.

- ¡Pero si yo la he llevado todo el rato por donde me indicaba!

- ¡Pero me ha dejado lejísimos! No pienso pagarle nada, que ahora tendré que coger el metro.

Etc. etc.

Así me siento yo hoy con un cliente.

Libre albedrío

- ¿No crees que todas las cosas que nos pasan están conectadas de algún modo, que todo pasa porque tiene que pasar, que hay una razón detrás de todo?

- No, creo que todo es fruto de la casualidad y de las decisiones que tomamos.

- Pero es que son muchas casualidades, yo sí creo en el destino. Creo que todos estamos aquí por algo y que todo lo que hacemos y lo que nos pasa está fijado desde antes de que nazcamos.

- Hagamos una prueba, acelera y no gires en la curva.

- ¿Cómo?

- Ves esa curva de enfrente, no la hagas, sigue recto.

- ¿Estás loco?

- Si todo lo que hacemos y lo que nos pasa está escrito en el destino, no tenemos control sobre nuestras acciones y da igual lo que hagamos, porque todo lo que nos pase nos pasará igualmente hagamos lo que hagamos. Por lo tanto, si crees en el destino, acelera y no tomes la curva.

¿Queréis que os cuente un secreto?

Esta conversación tuvo lugar de madrugada en una autopista, a una velocidad media de 120 km/h.

Obviamente, cogimos la curva.

¿Casualidad o causalidad?

La eterna pregunta:

¿Las cosas pasan por algún motivo o es todo cuestión de azar?

Mi respuesta:

A y B son correctas.

¿Cómo puedo decir que todo tiene una causa y, a la vez, decir que es cuestión de azar? ¿No es eso una incoherencia per se?

Tal como yo lo veo, no.

En mi opinión, el azar puro, el azar entendido como “las cosas pasan porque sí y es totalmente imposible predecirlas”, no existe. Para mí, el azar es más como “hay un número indeterminado de posibilidades condicionadas por las circunstancias y muchas veces no somos capaces de predecirlas.”

Si cogemos un dado de 6 caras estándar y lo lanzamos, no sabemos que número saldrá. Llamamos a eso azar, pero, en realidad, si fuéramos capaces de analizar todas las variables implicadas en el proceso de lanzar el dado (posición inicial, ángulo, aceleración, resistencia del aire…) podríamos llegar a predecir con precisión qué número saldrá en el tiempo que oscila entre el lanzamiento del dado y su detención.

El mismo principio puede aplicarse a todo en la vida.

Un día conoces a una persona en el lugar más insospechado, conectáis, os caéis bien y descubrís que tenéis mil cosas en común. ¿Es el destino? ¿Estaba escrito en las estrellas? No, es casualidad.

¿No acabo de decir hace un momento que no creo en la casualidad, que el azar no existe y que, en realidad, todo tiene una causa que podría ser prevista si tuviéramos los datos necesarios? ¿Cómo puedo decir ahora que es casualidad, que no tiene nada que ver con el destino?

Intentaré explicar mi creencia (que como tal debe entenderse, como creencia personal que puede ser errónea).

Imaginad que Antonio conoce a Beatriz en la cafetería de un aeropuerto. Antonio llega pronto y ha ido a la cafetería a hacer tiempo, a Beatriz le han retrasado un vuelo 4 horas y ha ido a la cafetería con un vale de comida de su aerolínea.

El hecho de que Antonio y Beatriz se conozcan, visto desde su perspectiva individual, es fortuito, totalmente imprevisible y casual.

Sin embargo, visto desde un ángulo mayor, se han conocido porque Antonio salió pronto de su casa porque es una persona previsora y prefiere esperar en el aeropuerto a arriesgarse  a perder un vuelo, porque el vuelo previo de la aeronave que tiene que llevar a Beatriz a Cerdeña salió tarde por culpa de la niebla, porque están en un aeropuerto pequeño que solo tiene una cafetería y es fácil que se llene, porque…

Hay infinidad de motivos que han hecho posible (e inevitable) que Antonio y Beatriz se conocieran. Sin embargo, ninguno de esos motivos les “pertenece”.

No es que el universo haya confabulado para unirles, el universo no es un ser racional y, por lo tanto, ni siquiera sabe de la existencia de esos dos humanos concretos.

Si crees en el destino, puede que interpretes esto como “que estaba escrito” que esas dos personas tenían que conocerse. Para mí, es solo casualidad, cualquier mínima variación en cualquiera de los factores que ni siquiera somos capaces de enumerar habría alterado el resultado.

Desde mi punto de vista, el azar es eso: las mínimas variaciones imperceptibles y necesarias que hacen que sucedan unas cosas y no otras.

No creo que todo esté escrito y que todo lo que pasa deba pasar; lo que creo es que todo está condicionado, y que si pudiéramos poner en una balanza todos los condicionantes y todas las posibles variaciones, veríamos que todo lo que pasa podría haber pasado de otro modo.