1 gigasegundo
1 gigasegundo.
1000 millones de segundos.
16,6 millones de minutos.
277 777,7 horas.
11 574 días.
31 años, 8 meses, 1 semana, 1 día y poco menos de 2 horas.
En definitiva, el tiempo que llevo yo morando este mundo.
1 gigasegundo.
1000 millones de segundos.
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277 777,7 horas.
11 574 días.
31 años, 8 meses, 1 semana, 1 día y poco menos de 2 horas.
En definitiva, el tiempo que llevo yo morando este mundo.
¿No llama la atención que, tras 4 años de crisis continuada, los personajes de los programas de televisión sean de los pocos que no han perdido poder adquisitivo?
¿No os sorprende que a mayor crisis económica, mayor número de partidos de fútbol entre FC Barcelona y Real Madrid?
¿No es una casualidad enorme que Fernando Alonso quedé primero pocos días antes de la primera jornada de huelga general del gobierno Rajoy?
Los emperadores romanos lo tenían claro, si no querían revueltas, tenían que darle al pueblo su ración de pan y circo.
Con el paso de los siglos, los dirigentes se han vuelto cada vez más eficientes. Ahora se pueden ahorrar el pan.
En octubre de 2010 tuvieron lugar dos sucesos independientes entre sí, pero relacionados para mí.
El primero es que me convertí en Androide. El segundo es que apareció una nueva aplicación para iPhone llamada Instagram que servía para subir fotos a una zona semiexclusiva a la que solo podían acceder los usuarios de iOS.
Cuando esta nueva aplicación empezó a popularizarse, empecé a esperar a que la sacaran también para Android, pero ese día parecía que no tenía que llegar nunca.
Ayer, por fin, 17 meses más tarde de los dos sucesos que os contaba al principio, por fin pude agregar Instagram a mi dispositivo Android y ya lo he empezado a trastear.
Además, me registré también en Statigram para poder acceder a las galerías desde cualquier ordenador conectado a Internet.
En general, mi sensación con Instagram es positiva. Permite hacer exactamente lo mismo que PicPlz, que es lo que venía utilizando, pero tiene una base de usuarios más amplia, al menos entre mis contactos.
Como aspecto negativo de la irrupción de Instagram en el mundo Android, cabe destacar el enojo que ha supuesto para una minoría de usuarios de iPhone que, al ver que ya no es “exclusivo”, ya no les mola.
Quiero aprovechar para decirle a estos usuarios que no tienen nada que temer, pueden seguir en su subconjunto exclusivo si no siguen a ningún Androide y les bloquean cuando les empiecen a seguir a ellos.
¡La decisión está en sus dedos!
Yo no pago por ver una película porque el precio [del cine, DVD, Blu-Ray, etc.] es muy caro. Si tuvieran un precio razonable, no tendría ningún problema en pagarlo.
¿Cuántas veces habremos oído esto? ¿Cuántas veces incluso lo habremos dicho? Y lo que vale para el cine, vale también para series, discos, canciones…
Muchas veces, la gente lo dice incluso convencida de que realmente es lo que piensan. Sin embargo, yo opino que no es así.
Centrándonos concretamente en el caso de las películas, hay un comportamiento que me llama mucho la atención: la gente que compra DVD piratas.
Imagino que cada vez quedan menos compradores de DVD piratas, porque es más fácil descargar la película que quieras ver en casa, pero hace dos o tres años era muy frecuente ver a gente pagar 5 o 6 euros por un película grabada en el cine con una cámara y pasada a DVD.
Esta gente, los compradores, consideran que 5 euros es un precio justo para ver una mala grabación de una película. Sin embargo, consideran que 7 euros es un precio caro para ver esa misma película a la máxima calidad.
¿Realmente el problema es el precio? ¿O lo que realmente compran esos 5 euros no es la película en sí misma, sino la satisfacción de ser “más listo” que los demás y obtener lo mismo más barato?
Yo creo que la frase del principio del post, formulada con un poco más de sinceridad, quedaría así:
Yo no pago por ver una película porque puedo verla gratis. Si no fuera posible verla gratis y realmente quisiera verla, no tendría ningún problema en pagar por ella.
Hace poco más de 2 semanas compré un producto en El Corte Inglés. Concretamente, un robot aspirador Roomba. Entre el precio del producto y los gastos de envío, el total a pagar ascendía a 608,80 euros, que es una pasta, pero me apetecía comprarlo desde hacía tiempo y al final me decidí.
En teoría, según la web de El Corte Inglés, tras realizar y validar el pedido te envían un mensaje de correo electrónico confirmando que todo está bien y explicándote los plazos de entrega. Ese mensaje nunca llegó.
Llamé por teléfono y me confirmaron que sí, que todo estaba bien (el dinero ya estaba retirado de mi cuenta) y que lo recibiría en un plazo máximo de 10 días hábiles (2 semanas, vaya).
Si me hubiera llegado el famoso mensaje, habría tenido un código para hacer el seguimiento del pedido, pero como no me llegó, llamé para preguntar si tenían alguna idea de cuándo podría llegar. Me dijeron que llegaría la semana siguiente (es decir, la anterior a esta).
Esperé toda la semana pacientemente, llega el sábado y aquí no ha llegado nada, así que llamo de nuevo y me dicen que es raro, que lleva días ya marcado como a punto de entregar, que ponen una queja a la agencia de transporte y me dicen algo.
Lunes, 2 y media de la tarde: nadie se ha puesto en contacto conmigo, así que llamo de nuevo. Esta vez me pasan con la agencia de transporte y estos me aseguran que esa misma tarde, de 4 a 6, llega el paquete.
Espero toda la tarde, dan las 6 y media, aquí no ha llegado nada, así que llamo otra vez y me dicen que espere un poco más, que a las ocho y media me llaman ellos.
Me llaman a las 8 y media y les confirmo que nadie se puso en contacto conmigo y que quiero anular el pedido. Me dicen que vale, que lo anulan, y que en cuanto reciban de vuelta la mercancía me harán un reintegro.
Les pregunto que cuánto tardarán y me dicen que la agencia de transporte tiene 10 días hábiles para devolver la mercancía y luego cuente 2 días más de gestión.
Es decir, que durante un mes y un poco más, El Corte Inglés secuestra el dinero del pedido.
Martes 6, hace dos días, compro exactamente el mismo producto, mismo modelo, mismo todo en Amazon.es. Precio total contando gastos de envío: 507,99 euros, 100 euros menos que en El Corte Inglés.
Al cabo de nada recibo un mensaje con la fecha de entrega estimada: 8 de marzo. Desde mi cuenta de Amazon puedo ir siguiendo el pedido y hoy, a las dos menos cuarto del mediodía, ha llegado.
A la luz de los hechos, la impresión que me queda es que El Corte Inglés, que es una empresa española, es un 20% más caro que comprar en Amazon, sus plazos de entrega oficiales son mucho más largos y, además, no te puedes fiar porque los productos nunca llegan.
Conclusión: no compren en El Corte Inglés, amiguitos.
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