How-to salvar el mundo: la leche
Creo que no descubro nada nuevo si digo que el mundo cada vez está peor y que es necesario empezar a tomar acciones ya si no queremos que esto se nos vaya definitivamente de las manos.
Por eso, empiezo una nueva sección destinada a promover pequeños gestos que pueden ahorrar muchos quebraderos de cabeza a la humanidad: How-to salvar el mundo.
Para empezar, voy a presentar un cambio que supondría una inversión realmente ridícula, que se amortizaría realmente rápido y que, aunque parezca una tontería, haría más fácil la vida de millones de personas: el color de los envases de leche.
