El 1 de octubre de 2006, en la cadena de cable estadounidense Showtime, se empezó a emitir Dexter, una serie basada en los libros de Jeff Lindsay sobre un psicópata que trabaja de analista de sangre en el departamento metropolitano de policía de Miami.
De todas las series que he visto últimamente, Dexter es una de mis preferidas. Si bien es cierto que, como en la mayoría de series, hay capítulos de relleno que no aportan mucho, la mayoría de episodios logran meterme de lleno en la trama, hasta el punto de pegar botes en los momentos de mayor tensión, igual que si estuviera viendo una película de suspense.
Cada temporada es una trama argumentativa nueva, que tiene un principio y tiene un final, sin dejar cabos sueltos para las temporadas posteriores.
La definición de los personajes principales de la serie en general y de cada una de las temporadas es asombrosa. Cada temporada suele dar unos cuantos giros, pero en ningún momento te queda la sensación de que los guionistas no saben por dónde van.
Suelo recomendar esta serie, y muchas personas me dicen que no saben si les gustará porque la sangre les da grimilla. Me gustaría aclarar que pese al argumento principal, Dexter no es una serie muy sangrienta.
Vale, sí, sale sangre, en casi todos los capítulos, pero no más que en CSI o Mentes Criminales. No se trata de un espectáculo de sangre y vísceras, es todo un rollo psicológico, un juego entre gatos y ratones para ver quién caza a quién.
Otro aspecto que me gusta de la serie es el lenguaje.
Al estar ambientada en Miami, muchos de los personajes que salen son de habla hispana (principalmente Cubanos), y eso produce varias situaciones que me resultan graciosas.
Por un lado, me llama la atención que un grupo de personajes Cubanos hablen entre ellos en inglés y, de vez en cuando, suelten un “cojones”. No sé cómo será en la realidad, pero visto desde España no puedo evitar preguntarme por qué no se hablan directamente en español.
Y por otro, me resulta gracioso cuando un personaje anglófono utiliza expresiones españolas para caer simpático a los latinos. Es lo más normal del mundo, yo mismo he hecho cosas parecidas con gente de otros países, pero no puedo evitar que me haga gracia oír “gwrasias hearmanou” y similares.
Es más gracioso cuando intentan decir algo en español y se equivocan, claro que eso ya lo hacen adrede, porque luego les corrigen.
En fin, que me voy del tema centrándome en anécdotas.
Yo recomiendo ver Dexter a quien le gusten las series de suspense y los thrillers psicológicos, porque básicamente de eso va la serie.
Que no os asuste el tema sangre y violencia porque, como digo, todo es mucho más psicológico que explícito.
Y si empezáis a ver la serie, lleváis 4 o 5 capítulos y no os ha convencido, dejadla. No va a mejorar con el tiempo, la serie es así
Por último, aprovecho para recordar que la serie está en curso y que a finales de septiembre llegará la 6ª temporada.
