dic 152011
 

Imagina que te cobraran por Twittear. Concretamente, imagina que Twitter implanta esta tarifa:

  1. Tweet “normal”: 0,10 euros
  2. Reply: 0,05 euros
  3. Retweet: 0,02 euros
  4. DM: 0,01 euros

Pregunta 1: ¿Cuánto estarías gastando actualmente al mes?

Pregunta 2: ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar al mes?

Pregunta 3: ¿Serías capaz de pasar con 1 euro al día?

Pregunta 4: ¿Te da miedo solo de pensarlo?

NOTA: si esto pasara realmente, habría una desbandada masiva a otros servicios. Imaginemos que no, que la gente sigue en Twitter :P

sep 272011
 

Hace poco me leí Freakonomics, del economista Steven D. Levitt y el periodista Stephen J. Dubner.

Este libro me lo habían recomendado para entender un poco como funciona la economía y, cuando lo compré, pensé que sería un libro serio sobre economía y eso, pero resultó que no (lo que me hace pensar que tal vez quien me lo recomendó no se lo había leído).

En realidad, Freakonomics trata de la información, de cómo diferentes agentes usan la información para obtener distintos propósitos y generar distintas reacciones. En esencia, el libro viene a decir que hay unos entes llamados expertos que son los que tienen la información (o dicen tenerla) y el resto de mortales que les creemos simplemente porque tienen la etiqueta de expertos.

Nosotros mismos seremos expertos en determinados momentos de nuestras vidas y creyentes en otros.

Por ejemplo, yo no tengo ni idea de coches, absolutamente cero, así que cuando lo llevo al taller, confío en el mecánico y me creo lo que me dice. En este caso, el mecánico goza de una posición de ventaja que podría aprovechar para hacer reparaciones innecesarias, cobrarme de más, etc.

Lo mismo pasa con todo: agentes inmobiliarios, médicos, políticos, abogados, economistas…

Hablando de economistas. A estas alturas, muchos de nosotros conocemos ya a Alessio Ratini. ¿Quién? Sí, hombre, sí. Ese que salió en la BBC diciendo que el mundo se acaba, que vamos a morir todos y que estaba deseando una crisis de estas características para enriquecerse. Aahhh.

Aquí tenemos un claro ejemplo de un señor experto que tiene información (o dice tenerla) y una gran masa de expectadores que, simplemente, no tenemos los conocimientos necesarios para saber si está en lo cierto, si se equivoca, si miente deliberadamente…

Muchos pensamos que es un iluminado más, con una visión de la realidad que tal vez sea acertada o tal vez no lo sea, pero muchos otros le conceden un enorme crédito a una persona que hasta hace 2 días era un perfecto desconocido.

Con esto, lo que quiero decir es que las personas somos realmente muy influenciables. Basta con que un desconocido salga por la tele diciendo cualquier cosa para que automáticamente le creamos. Basta con que lo diga convencido y con corbata.

jul 232011
 

Tras un periodo de “aclimatación” progresiva de 3 años, en enero de 2002, España abandonó el uso de la peseta (aunque siguió siendo aceptada durante unos años más) para adoptar definitivamente el Euro.

En 1999 se había fijado el valor del euro en 166,386 pesetas y, años más tarde, muchos españoles siguen pensando en pesetas en base a ese valor.

Recuerdo que, de pequeño, los mayores me hablaban de cantidades en “reales”, una moneda que yo nunca conocí, pero que acabé sabiendo que era una cuarta parte de peseta. Hoy en día, los mayores hablan de pesetas con la misma naturalidad, como si las personas que nacieron hace 15 años estuvieran familiarizadas con esa moneda extinta.

Los primeros años tras la implantación definitiva del euro, todos los precios se expresaban, además, en su “equivalente” en pesetas. La excusa era que la gente mayor y los menos dotados intelectualmente se liaban con los euros y se tenían que acostumbrar.

Ahora han pasado más de 10 años, y todavía hay mucha gente que sigue preguntando “¿y eso cuánto es?” cuando les das un precio en euros, sobre todo para cantidades grandes.

Puedo entender que las personas que vivieron la implantación del euro cuando sus facultades ya estaban mermadas tengan problemas con el cambio, y que esos problemas les acompañen toda la vida. Lo que no entiendo es que gente que vivió el cambio con 20, 30, 40 años, en pleno uso de sus facultades mentales, siga pensando que 6000 es “un millón”.

No entiendo porque todavía hay comercios que expresan los importes en pesetas, porque hay entidades bancarias que incluyen una conversión a pesetas en los extractos bancarios, porque hay anuncios publicitarios con precios en pesetas…

Sinceramente, si en 10 años no has sido capaz de entender que la peseta ya no existe, que todos tus ingresos y gastos son en euros y que tus valores de referencia del siglo pasado ya no valen, tienes un problema grave.

El hecho de “pensar en pesetas” supone, en la práctica, buscar referentes para saber si algo es barato o caro en 1999, hace más de 10 años, en lugar de buscar referentes actuales. Pensando en pesetas, dentro de 10 años más, todo será tan caro que no podríamos comprar ni una manzana, puesto que “en pesetas” era muchísimo más barato todo.

En lugar de fijarnos en el pasado, deberíamos centrarnos en el presente: ¿Cuáles son mis ingresos a día de hoy? ¿Cuánto tardo en obtener el dinero necesario para adquirir tal producto o servicio? ¿Me compensa?

Mi único consuelo es que, dentro de unos años, los que convivimos con las pesetas habremos desaparecido.

AÑADIDO: Gracias a Julia me he dado cuenta de que me había liado con las cuentas, así que he editado el post en consecuencia u.u

abr 282011
 

Hace cosa de una semana empecé unas encuestas por Twitter y este blog para ver que os parecían dos propuestas distintas, aunque parecidas, respecto a los servicios de comedor de las escuelas públicas y concertadas (en España).

Se trataba de ver qué pensabais acerca de incluir (o no) opciones jalal y vegetarianas en los comedores escolares. Si debería ofrecerse como opción, si debería extenderse a todos los usuarios, si no debería ni plantearse…

La verdad es que no obtuve un éxito de participación (8 y 12 votos), por lo que no se puede hacer un estudio decente a partir de estos datos. Lo que puedo comentar, es que la opción vegetariana cuenta con más apoyos y un 42% cree que debería adoptarse como única opción en los comedores.

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feb 112011
 

En 2008, mi compañero Lluc me pasó un archivo Excel que utilizaba para llevar la gestión de la economía de su hogar.

Con esta hoja de cálculo, llevaba el control absoluto de todos sus ingresos y gastos, de modo que podía saber en todo momento el estado de sus finanzas, en qué gastaba más dinero, si necesitaba un aumento de sueldo o apretarse el cinturón.

Como es lógico, su hoja de cálculo estaba pensada para sus circunstancias personales y sus necesidades. Por lo tanto, lo primero que tuve que hacer fue adaptarla a mís circunstancias y necesidades, pero teniendo todo el trabajo gordo hecho, fue cuestión de pocos días.

Conseguí actualizar diariamente el Excel durante todo el 2008 y, a final de año, obtuve mucha información valiosa sobre mi estado económico. Sin embargo, 2009 fue año de muchos cambios, a distintos niveles, y me fue imposible actualizar el Excel diariamente porque estaba centralizado en una única copia en el disco duro del equipo de mi casa.

Esto me abrió los ojos y vi que esa solución no era viable en los tiempos que corren, que la herramienta era útil y estaba perfectamente adaptada a mí, pero necesitaba tenerla online.

Después de probar algunos servicios existentes, pensé en traspasar el Excel a Google Docs y, tras algunos ajustes y un par de mejoras, empecé a trabajar con la plataforma de la empresa de Mountain View.

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