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Picaresca subconsciente

Yo no pago por ver una película porque el precio [del cine, DVD, Blu-Ray, etc.] es muy caro. Si tuvieran un precio razonable, no tendría ningún problema en pagarlo.

¿Cuántas veces habremos oído esto? ¿Cuántas veces incluso lo habremos dicho? Y lo que vale para el cine, vale también para series, discos, canciones…

Muchas veces, la gente lo dice incluso convencida de que realmente es lo que piensan. Sin embargo, yo opino que no es así.

Centrándonos concretamente en el caso de las películas, hay un comportamiento que me llama mucho la atención: la gente que compra DVD piratas.

Imagino que cada vez quedan menos compradores de DVD piratas, porque es más fácil descargar la película que quieras ver en casa, pero hace dos o tres años era muy frecuente ver a gente pagar 5 o 6 euros por un película grabada en el cine con una cámara y pasada a DVD.

Esta gente, los compradores, consideran que 5 euros es un precio justo para ver una mala grabación de una película. Sin embargo, consideran que 7 euros es un precio caro para ver esa misma película a la máxima calidad.

¿Realmente el problema es el precio? ¿O lo que realmente compran esos 5 euros no es la película en sí misma, sino la satisfacción de ser “más listo” que los demás y obtener lo mismo más barato?

Yo creo que la frase del principio del post, formulada con un poco más de sinceridad, quedaría así:

Yo no pago por ver una película porque puedo verla gratis. Si no fuera posible verla gratis y realmente quisiera verla, no tendría ningún problema en pagar por ella.

 

Imagen del día: falta de fe en el PSOE

Hoy, la cuenta oficial del PSOE en Twitter nos ha sorprendido con el siguiente mensaje (captura de @gamusino):

Unos 20 minutos más tarde, el mensaje ha sido eliminado y el PSOE ha culpado a un presunto “hacker con poca gracia” del incidente, aunque el daño ya estaba hecho.

Muchos usuarios de Twitter pensamos piensan que no se trata de ningún ataque haker, sino de una metida de pata de la persona o personas encargadas de administrar la cuenta de Twitter del partido político.

La respuesta no se ha hecho esperar y ya han empezado a aparecer mensajes satíricos con los hashtags #HaSidoUnHacker, #PSOEfacts o #excusasPSOE.

Tanto si ha sido alguien que ha adivinado mágicamente la contraseña como si ha sido un error humano de la persona que debía actualizar la cuenta, el caso es que la imagen que ha dado el principal partido de la oposición ha sido nefasta.

Taxi!

Estás en tu taxi, esperando que llegue algún cliente, cuando recibes una llamada para ir a buscar a un cliente a la estación de tren. Te pones en marcha y, cuando llegas…

- Buenos días, señora, ¿dónde le llevo?

- Yo le indico, de momento coja esa calle y siga recto.

- Muy bien, usted manda.

Al cabo de 10 minutos, te da la sensación de que tu cliente está haciendo un recorrido bastante extraño, dando rodeos innecesarios.

- ¿Seguro que sabe por dónde va, señora?

- Sí, sí, no se preocupe, siga recto y gire a la izquierda en el segundo semáforo.

- Muy bien, como diga.

Al cabo de un rato…

- ¡Pare! ¡Pare! Me bajo aquí.

- De acuerdo. Son 23,50.

- Perdone, pero no le pienso pagar por este viaje.

- ¿Cómo?

- Yo quería ir a mi hotel y ahora estoy más lejos que cuando me monté. Tendré que coger el metro para llegar.

- Perdone, señorita, pero usted fue la que me guió todo el rato…

- ¡Por que pensaba que sabía el camino! Pero ahora veo que estoy más lejos que antes y tengo que tomar un metro. Comprenda que no puedo pagar por un servicio que no ha sido satisfactorio.

- ¡Pero si yo la he llevado todo el rato por donde me indicaba!

- ¡Pero me ha dejado lejísimos! No pienso pagarle nada, que ahora tendré que coger el metro.

Etc. etc.

Así me siento yo hoy con un cliente.