Ouija
Hace un tiempo, días antes de la noche de Todos los Santos, o Halloween como lo llaman ahora, participé en una sesión de Ouija.
La ouija, como seguramente sabréis, se trata de una tabla con letras, números y algunas palabras marcadas que se utiliza para ponerse en contacto con espíritus, fuerzas cósmicas, el subconsciente colectivo de los participantes… con algo indeterminado y místico que responde a las preguntas que se formulan moviendo una pieza (en este caso, un leuro) por la tabla y marcando letras para hacer palabras.
En la sesión en que participé, la verdad es que no sacamos mucho en claro. Que un señor había matado a otro en Zamora y que teníamos que tener cuidado con una persona que, en realidad, no era peligrosa.
El momento más tenso de la sesión fue cuando le pregunté a una de las presencias que cómo se llamaba y, casi al momento, la música de fondo que teníamos puesta respondío “My name is Ozymandias“.
Aparte de eso, creo que la conclusión es que para hacer una sesión de ouija satisfactoria hacen falta más de dos personas y un poco de práctica.
