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Fanatismo

Desde hace unos días, se están celebrando en Madrid las Jornadas Mundiales de la Juventud, que es un evento religioso, concretamente cristiano católico, que ha congregado a una multitud de personas en Madrid y otras ciudades de España.

En España, en teoría, hay libertad de culto. Por lo tanto, ser católico es una opción religiosa tan válida como ser evangelista, musulmán, testigo de Jehová, ateo, sintoísta…

Sin embargo, no han sido pocas las voces que se han alzado en contra de estas jornadas por varios motivos, que podemos resumir en uno solo:

Las JMJ son un evento que solo interesa a una parte de la población. Por lo tanto, el resto de la población no tendría que verse afectado.

Es decir, como no todos los españoles somos católicos, no es justo que se adapten espacios, se preparen actos, se corten calles, se modifiquen los horarios del transporte público, se invierta dinero de las organizaciones públicas, etc.

Puedo entender este punto de vista, pero no solo no puedo compartirlo, sino que me indigna ver la doble moral de muchos de los que se quejan por esto.

Ayer tuvo lugar también un partido de fútbol que enfrentaba a los dos principales equipos del país. Cuando hay partidos así, todo el país se para, se amplían los horarios del transporte público, se habilitan nuevas zonas de aparcamiento… y una vez finalizados, cuando toca celebrar la victoria del que corresponda, multitudes de personas salen a la calle, se cortan calles, se alteran los horarios de actos públicos, etc.

Eso sin hablar de la cantidad de dinero de las instituciones que se dedica a apoyar el “deporte”.

Lo que más me llama la atención de todo esto son los fanáticos que, por un lado, se dedican a criticar la visita del Papa porque es un acto solo para católicos y se margina a los que no lo son y, por otro, no solo ven con buenos ojos, sino que además participan en los actos solo para aficionados al fútbol, que marginan a los que no lo son.

Como dijo Álex de la Iglesia: “Si queremos que nos respeten, hay que respetar primero.”

Es imposible que todos y cada uno de los actos que se organicen en nuestro país sean del agrado de todos los españoles. Por lo que debemos empezar a respetar a los que no creen lo mismo que nosotros.

El increíble (y vergonzoso) Pepe

Sé que fútbol y frikismo son como agua y aceite, pero he visto este vídeo en Feisbuc (de mano de LoBo) y no he podido evitar publicarlo.

Prometo no hacerlo más.

Palabra de friki.

¡Ramen!