may 092013
 

Hoy os quiero hablar de poder de la mente, de todo lo que somos capaces de hacer si nos lo proponemos, de que querer es poder y todas esas cosas de pensamiento positivo que se suelen decir cuando no se tiene nada que decir.

Como soy un maldito friki, no pretenderéis que mi enfoque sea el tradicional de toda la vida, eso no quedaría bien, así que en realidad os hablaré justo de lo contrario, de cómo nuestra propia mente es capaz de jodernos y volvernos idiotas. Para hacerlo, usaré un ejemplo personal, así que el método científico brillará por su ausencia en todo el post, es solo una reflexión para invitaros a pensar sobre el tema.

Antecedentes

Los que más o menos me conozcáis, sabréis que me gusta ver películas y series. De hecho, últimamente casi que disfruto más con las series. Me gusta ver series, descubrir series nuevas, hablar de las series que veo con otra gente que las vea, pronosticar lo que puede venir a continuación, opinar sobre ellas… En fin, que soy serieadicto.

Además, desde siempre, tengo interés por conocer otras culturas, otros países, otros idiomas, otros tiempos. Es algo que siempre me ha llamado la atención, igual precisamente por eso me aficioné a las novelas, a las películas y, ahora, a las series, para tener una muestra de otras culturas, algunas incluso totalmente inventadas. Me gustan porque te ayudan a comprender que lo que conoces es solo una parte del mundo, que hay mucho más por ahí que no has tenido oportunidad de conocer, que los valores con los que has crecido pueden estar muy bien, pero habrá quien tenga otros, y eso no hace que sea mejor ni peor, simplemente ha vivido otras circunstancias.

Por eso, cuando descubrí la serie Matalobos, totalmente por casualidad, pensé en darle una oportunidad a ver qué tal. Al final, me la tragué entera [that's what she said] y la verdad es que me encantó [that's what she said²]. Y aquí es donde empieza la reflexión de verdad.

Problema

Para los que no hayáis oido a hablar nunca de la serie, que imagino que seréis muchos, os tengo que decir que Matalobos es una serie de la TVG, la televisión pública autonómica de Galicia, y, como imaginaréis, la serie está hecha y se emite en gallego.

Yo no soy gallego, ni vivo en Galicia, ni he estado en esa bella tierra más que como visitante en alguna que otra ocasión, así que, como comprenderéis, mis conocimientos de gallego eran (y son) muy rudimentarios.

Por lo tanto, aquí mi mente se pone en guardia y me dice que adónde voy, que si me he vuelto loco, que cómo voy a ver una serie en un idioma que no domino, y sin subtitulos ni nada.

Solución

La mayoría de las personas, al verse ante este dilema, directamente pasarían de ver la serie por un argumento muy elemental y sencillo:

La serie está en un idioma que no conozco, así que es imposible que la entienda.

Yo, sin embargo, no me dejé vencer por el negativismo primitivo de la mente e hice el esfuerzo consciente de desoír sus consejos y mirar a ver qué pasaba, si realmente podía ver una serie en un idioma nuevo para mí o no. Y, atención sorpresa, la entendí.

Resulta que el gallego y el español tienen un grado de inteligibilidad mutua del 80 % o por ahí, que es muy alto, así que para un hablante de español no resulta muy complicado comprender una conversación en gallego. Si a eso le sumas que vas escuchando un diálogo tras otro, tu mente rápidamente cambia el chip y al cabo de unos minutos no eres consciente de que hablan un idioma que, en teoría, eres incapaz de procesar.

Conclusión

Por lo tanto, yo os animo a no cegaros con vuestros primeros impulsos. Parad un momento a reflexionar las cosas y ver si realmente son imposibles o tan solo un poco más complicadas.

No dejéis que vuestra mente os nuble el juicio.

dic 092012
 

Hay algunos temas que aparecen recurrentemente en los medios cuando no hay otra cosa de la que hablar, o cuando no interesa que haya otras cosas de las que hablar. Entre estos temas recurrentes, hay algunos triviales, como el “descubrimiento” de un nuevo signo del zodiaco, y otros más polémicos, como la política lingüística de Cataluña.

Este tema, al ser político, siempre es complicado de abordar, porque al final acabas teniendo gente de una postura enfrentada con gente de la postura opuesta mientras la gente a quien no le interesa les observa hasta que se cansan. Para mí, que he vivido siempre en la misma ciudad, es complicado explicarle a alguien que nunca ha vivido aquí como es la realidad que yo conozco. Para la otra parte, es complicado explicarme a mí como es la realidad que ellos conocen.

Por eso, a mí me causa tanta perplejidad que haya quien considera un problema que en Cataluña la educación se imparta mayoritariamente en catalán como a otra gente se la causa el simple hecho de que en Cataluña se utilice el catalán, también, en la enseñanza.

Entiendo las posturas que defienden los que quieren que la educación obligatoria en Cataluña se imparta en español. Su principal argumento es que si los niños son castellanoparlantes, tendrán más facilidad para seguir una clase en español que una clase en catalán. Después, el siguiente argumento es que si alguien se traslada a Cataluña para pasar ahí un par de años y luego ir a vivir a otro sitio, aprender catalán no les servirá de nada.

Aquí, como en todo, hay mucho espacio para el debate: aprender algo que probablemente no vas a necesitar en tu futuro profesional, ¿es perder el tiempo?, ¿cuánto tarda un niño en dominar lo suficiente la lengua catalana para desenvolverse en clase en igualdad de condiciones?, ¿los niños de otras culturas que emigran a nuestro país son más listos y por eso son capaces de adaptarse rápidamente?

Y es que eso es algo que siempre me ha llamado la atención. La migración es un fenómeno que ha afectado al ser humano desde tiempos inmemoriales. Siempre ha habido gente que ha abandonado su país para ir a buscar fortuna a otro, muchas veces llevándose a su familia, y me atrevería a decir que en la mayoría de las ocasiones, han logrado superar la barrera del idioma.

Recuerdo, en mi niñez, que en primaria y secundaria compartí clase con niños que venían de otros sitios de España, de Latinoamérica y de otros países, y no tardaban mucho en adaptarse y seguir la clase. Está claro que supone un esfuerzo adicional, pero como tantos otros aspectos relacionados con una migración.

Además, Cataluña forma parte de España y es perfectamente posible vivir y relacionarse con los demás en español. Obviamente, en determinadas situaciones puede resultar útil el catalán, o incluso te lo pueden exigir para desempeñar ciertos trabajos, del mismo modo que te pueden exigir español, inglés o cualquier otra competencia. Pero fuera del entorno laboral y académico, se puede hacer vida en español el 100 % del tiempo, cosa que es más complicada para los que inmigran desde otros países.

Me quedan muchas cosas en el tintero, pero sé que es absurdo. Cada uno tiene su opinión formada sobre este asunto y difícilmente la cambiará si no es a base de su experiencia personal. Para mí, ser capaz de comunicarme en más de un idioma es algo muy positivo. Para otra persona, puede no serlo tanto.

abr 262012
 

Siguiendo la moda de relacionar idiomas con banderas de países donde se hablan, ¿por qué no hacer algo así?

Escoge idioma:

BoliviaGhanaGuinaGuinea-Bissau

¿Está claro, no?

oct 212011
 

Actualmente, la Unión Europea reconoce 23 idiomas como oficiales.

Aunque la mayoría de documentos de trabajo se publican únicamente en inglés, francés y alemán, el Parlamento Europeo funciona con todas las lenguas oficiales y, como dato destacado, ofrece interpretación simultánea hacia todas ellas en sus plenos, lo que lo convierte en el parlamento más multilingüe del mundo.

Aunque este multilingüismo se ha considerado tradicionalmente un valor a defender dentro de la Unión, no son pocos los que se han manifestado a favor de reducir los idiomas oficiales a inglés, francés y alemán (o tan solo a inglés) para reducir los costes que supone mantener la documentación en 23 idiomas. Sin embargo, a día de hoy, parece que esa postura es bastante marginal.

¿Cómo funciona la interpretación en el Parlamento Europeo?

Cabinas de interpretación del Parlamento Europeo.

Hay una cabina de interpretación para cada idioma oficial y, salvo en algún caso excepcional, los intérpretes siempre traducen hacia su propio idioma.

Es decir, la cabina de español siempre traduce al español; la de francés, al francés; la de húngaro, a húngaro, etc.

Hay algún caso, como el del maltés, en la que los intérpretes hacen también interpretación inversa para facilitar el trabajo de sus compañeros.

Como comprenderéis, los intérpretes del Parlamento no dominan a la perfección todos los idiomas oficiales. De hecho, a parte de su lengua materna, tienen que dominar dos idiomas oficiales más. De este modo, se pueden formar equipos en cada idioma de destino que abarquen una cantidad suficiente de idiomas de origen para garantizar que los parlamentarios que se conecten a su canal recibirán toda la información.

Entonces, ¿qué pasa cuando un miembro del parlamento habla en un idioma que ninguno de los intérpretes de la cabina es capaz de interpretar correctamente?

Cuando eso pasa, los intérpretes “pinchan” a otra cabina (que saben que sí está interpretando desde el idioma de origen) y hacen la interpretación de la interpretación. Esto se conoce como “relay”.

Es decir: imaginemos que en la cabina de español ningún intérprete domina el esloveno, pero saben que en la cabina de polaco sí y hay un intérprete español que trabaja el polaco. En ese caso, la cabina de español conectará con la cabina de polaco y realizará la interpretación a partir de la interpretación que hagan sus compañeros de polaco.

De este modo, se garantiza que todos los miembros del Parlamento pueden hablar tranquilamente en cualquiera de los idiomas oficiales y que el resto de parlamentarios lo entenderán correctamente.

sep 142011
 

Hoy he escuchado en la radio, concretamente en el programa Protagonistas, de Luis del Olmo, a una oyente que se quejaba del mal trato que había recibido en Cataluña.

La pobre y desvalida mujer entró en una tienda de ropa y una despiadada y cruel dependienta se le dirigió en catalán para atenderla. Después del pánico inicial, le exigió que le hablara en español y se terminó tanta tontería separatista por parte de esa roja judeomasónica.

Puedo imaginarme la situación:

Malvada Dependienta: Bon dia! La puc ajudar?

Víctima Indefensa: [Pánico...] [Terror...] No entiendo el catalán.

MD: ¡Buenos días! ¿Le puedo ayudar?

VI, para sus adentros: (¿Qué le costaba hablar normal de entrada? ¡Estos catalanes!)

Este espantoso atropello me ha recordado situaciones que yo mismo he vivido en mis carnes, aunque en su momento lo viví de forma distinta.

Por ejemplo, en 2008, estaba pasando una semana de vacaciones en Berlín (sin saber yo alemán ni nada) cuando, en un bar, una camarera me atendió en alemán.

Camarera: Bitte, was bekommen Sie?

Yo: Excuse me, I don’t speak German. Do you speak English?

C: Yes, sure!

Yo, para mís adentros: (¡Aleluya!)

Cuando me pasó a mí, no pensé que la camarera fuera un ser malvado que se dirigía a mí en su idioma en un acto de mala fe. En mi inocencia y candor, pensé que lo hizo porque, al no conocerme de nada, no se debió imaginar que era extranjero y no hablaba su idioma.

Es más, cuando descubrí que hablaba inglés, lejos de causarme enojo e indignación por no haberlo usado desde la primera frase que pronunció, me produjo un gran alivio, puesto que la comunicación no se iba a ver interferida.

No sé si será culpa de la educación que he recibido o qué, pero no supe captar la maldad de la camarera al tratarme del mismo modo que trata a los demás clientes, no me di cuenta de que eso constituía una grave ofensa hacia mi persona y, por lo tanto, al no ser capaz de ver que estaba siendo víctima de un atropello, me contenté con solucionar el problema comunicativo en cuestión de segundos y seguir como si nada hubiera pasado.

Ahora, gracias a esa oyente anónima, me doy cuenta de que debí haberme indignado profundamente. ¿Dónde se ha visto que un alemán le hable en alemán, en Alemania, a un perfecto desconocido?