Tagged: leche

Internet Explorer 6 debe desaparecer

Muchos lo sabemos desde hace años, pero ahora es la propia Microsoft quien nos lo dice.

Vale, también nos dicen que utilicemos Internet Explorer 8 en lugar de otras opciones más interesantes como Mozilla Firefox o Google Chrome, pero estoy de acuerdo con la empresa de Gates en que Internet Explorer 6 es cosa del pasado.

Un navegador que apareció hace 9 años, que se actualizó oficialmente por última vez en 2008, con lo rápido que evoluciona todo en Internet, es un navegador claramente deficiente y peligroso.

Muchos sitios web empezaron a avisar a los usuarios de Internet Explorer 6 de que su navegador hacía llorar al niño Jesús hace como un año, y ahora es su propia empresa creadora la que lo abandona.

Entonces, ¿por qué hay gente que aún lo sigue utilizando?

How-to salvar el mundo: la leche

Creo que no descubro nada nuevo si digo que el mundo cada vez está peor y que es necesario empezar a tomar acciones ya si no queremos que esto se nos vaya definitivamente de las manos.

Por eso, empiezo una nueva sección destinada a promover pequeños gestos que pueden ahorrar muchos quebraderos de cabeza a la humanidad: How-to salvar el mundo.

Para empezar, voy a presentar un cambio que supondría una inversión realmente ridícula, que se amortizaría realmente rápido y que, aunque parezca una tontería, haría más fácil la vida de millones de personas: el color de los envases de leche.

Continue reading

Los cereales son para frikis

Comer cereales correctamente es un baile de pequeños compromisos. Un cuenco enorme cargado de cereales empapados cubiertos de leche es la marca de un novato. Idealmente, uno desea que los cereales completamente secos y la leche criogénica entren en la boca con el mínimo contacto y que la reacción entre ellos tenga lugar en la boca. Randy ha creado un conjunto de planos mentales para la cuchara perfecta para comer cereales que tendría un pequeño tubo corriendo por el medio y una pequeña bomba para la leche, de forma que puedas tomar cereales secos del cuenco, apretar un botón con el pulgar y lanzar leche sobre la cuchara mientras la introduces en la boca. A falta de esa cuchara, lo mejor es actuar con pequeños incrementos, poniendo sólo una pequeña cantidad de Cap’n Crunch en el cuenco y comérselo todo antes de que se convierta en un pozo de asqueroso cieno, lo que, en el caso de Cap’n Crunch, lleva unos treinta segundos.

Criptonomicon II – El Código Pontifex, de Neal Stephenson.

Aunque admito que yo como Choco Krispies como un novato.