Madrid 2020: un error
Antes de nada, aclaro explícitamente que esto es un post de opinión personal, que sé que puedo estar equivocado y que incluso es posible (por más que altamente improbable) que me acabe comiendo mis palabras.
Una vez aclarado este punto, quiero exponer por qué creo que Madrid 2020 es un otro error
1. No es un buen momento
No hay que ser un experto economista para ver que, a día de hoy, España no es precisamente un ejemplo de país que ha sabido hacer frente a la crisis económica y ha salido adelante.
Las cifras del paro son de las más altas ya no de Europa, sino del mundo, el poder adquisitivo de los españoles está tocando mínimos históricos, los escándalos por corrupción están a la orden del día y salpican al partido del gobierno y a la familia real, miles de personas se quedan sin recursos cada día…
Las arcas del Estado están vacías, o al menos eso es lo que nos dicen, por eso hay que subir impuestos y recortar por todas partes: Educación, Sanidad, Justicia, Cultura…
Sin duda, no parece el mejor escenario para celebrar un acontecimiento internacional que requiere una fuerte inversión tanto pública como privada.
2. España es racista
Actualmente, España es un país profundamente racista. Eso es algo que toma especial fuerza en el mundo del deporte, pero que afecta a todos los ámbitos de la sociedad: escuela, trabajo, amistades, familia, vida de barrio…
Las competiciones deportivas de todo tipo suelen verse manchadas por los comentarios (por decirlo suavemente) acerca del origen de los deportistas, y es algo tan sumamente frecuente que lo vemos normal.
Otra vez, no parece que sea un entorno muy favorable para recibir delegaciones de deportistas de todos los países del mundo.
3. La competencia es fuerte
Las otras ciudades candidatas son Bakú, Doha, Estambul, Roma y Tokio.
De estas 5, yo apostaría firmemente por Doha, capital de Qatar. Qatar no solo es el país con la renta per cápita más alta del mundo, sino que es un país en evolución que está apostando con mucha fuerza para abrirse al mundo occidental y por convertirse en un referente tanto económico como académico.
Además, en toda la historia de los Juegos Olímpicos, la sede nunca ha sido otorgada a un país islámico, por lo que parecería una buena ocasión para hacer gala del espíritu de hermandad entre pueblos que se supone que sostienen los Juegos Olímpicos.
Por eso, creo que es un error persistir en el intento de ser sede olímpica. Hay mucho trabajo que hacer antes, sobre todo educativo, para poder plantearse siquiera la posibilidad de albergar un evento de estas características en España.

