Euro
Tras un periodo de “aclimatación” progresiva de 3 años, en enero de 2002, España abandonó el uso de la peseta (aunque siguió siendo aceptada durante unos años más) para adoptar definitivamente el Euro.
En 1999 se había fijado el valor del euro en 166,386 pesetas y, años más tarde, muchos españoles siguen pensando en pesetas en base a ese valor.
Recuerdo que, de pequeño, los mayores me hablaban de cantidades en “reales”, una moneda que yo nunca conocí, pero que acabé sabiendo que era una cuarta parte de peseta. Hoy en día, los mayores hablan de pesetas con la misma naturalidad, como si las personas que nacieron hace 15 años estuvieran familiarizadas con esa moneda extinta.
Los primeros años tras la implantación definitiva del euro, todos los precios se expresaban, además, en su “equivalente” en pesetas. La excusa era que la gente mayor y los menos dotados intelectualmente se liaban con los euros y se tenían que acostumbrar.
Ahora han pasado más de 10 años, y todavía hay mucha gente que sigue preguntando “¿y eso cuánto es?” cuando les das un precio en euros, sobre todo para cantidades grandes.
Puedo entender que las personas que vivieron la implantación del euro cuando sus facultades ya estaban mermadas tengan problemas con el cambio, y que esos problemas les acompañen toda la vida. Lo que no entiendo es que gente que vivió el cambio con 20, 30, 40 años, en pleno uso de sus facultades mentales, siga pensando que 6000 es “un millón”.
No entiendo porque todavía hay comercios que expresan los importes en pesetas, porque hay entidades bancarias que incluyen una conversión a pesetas en los extractos bancarios, porque hay anuncios publicitarios con precios en pesetas…
Sinceramente, si en 10 años no has sido capaz de entender que la peseta ya no existe, que todos tus ingresos y gastos son en euros y que tus valores de referencia del siglo pasado ya no valen, tienes un problema grave.
El hecho de “pensar en pesetas” supone, en la práctica, buscar referentes para saber si algo es barato o caro en 1999, hace más de 10 años, en lugar de buscar referentes actuales. Pensando en pesetas, dentro de 10 años más, todo será tan caro que no podríamos comprar ni una manzana, puesto que “en pesetas” era muchísimo más barato todo.
En lugar de fijarnos en el pasado, deberíamos centrarnos en el presente: ¿Cuáles son mis ingresos a día de hoy? ¿Cuánto tardo en obtener el dinero necesario para adquirir tal producto o servicio? ¿Me compensa?
Mi único consuelo es que, dentro de unos años, los que convivimos con las pesetas habremos desaparecido.
AÑADIDO: Gracias a Julia me he dado cuenta de que me había liado con las cuentas, así que he editado el post en consecuencia u.u

